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Tratamiento y prevención de quemadura solar en Coruña

Quemadura solar: ¿qué hacer después?

En Coruña la quemadura solar es más frecuente de lo que pensamos

Vivimos en un siglo de tecnologías y noticias en tiempo real en el que estamos conectados como nunca antes. Sin embargo, resulta inconcebible que a día de hoy todavía haya personas que se exponen al sol sin protegerse. Nos mentalizamos en proteger el medioambiente, cuidar la capa de ozono, reciclar, proteger a los animales o incluso de comer sano. Sin embargo, somos irresponsables con la quemadura solar: nos olvidamos de cuidar nuestra piel, el órgano más extenso y que actúa de “carrocería” de nuestro cuerpo.

El sol tiene innumerables beneficios, si se toma con protección

Lo cierto es que el sol tiene múltiples beneficios:

  1. Es cierto, por ejemplo, que estimula la síntesis de vitamina D -por ello previene el raquitismo y la osteoporosis.
  2. Es beneficioso para enfermedades cutáneas como la psoriasis, el vitíligo, o el acné. 
  3. Produce vasodilatación y baja la tensión arterial, lo que explica su efecto placentero.
  4. Además, en algunos casos estimula la síntesis de los neurotransmisores cerebrales, responsables del estado anímico
Tratamiento y prevención de quemadura solar en A Coruña

Sin embargo, es importante mentalizarse y poner todos los medios de fotoprotección posibles para que no se produzcan quemaduras. Hay que tener en cuenta, además,  que algunas medicaciones desarrollan reacciones alérgicas en determinados pacientes. Nos referimos a antiinflamatorios, antibióticos, píldoras anticonceptivas, antidepresivos o cremas con retinoides.

Sin embargo, si una persona no ha prevenido y se ha abrasado al sol, debe saber que ha cometido una negligencia. Además, deberá distinguir los daños a corto plazo y los producidos a medio y largo plazo.

No me he puesto protección y tengo una quemadura solar

Daños a corto plazo

El daño más inmediato producido por una sobre exposición es la quemadura solar, que se evidencia por el enrojecimiento de la piel, hinchazón e incluso ampollas.  Quemarse una vez en la vida, en un principio, no supone mayor peligro. Pero una quemadura repetida puede desencadenar cáncer de piel. No nos olvidemos que el bronceado es en realidad una “queja” de nuestra piel cuando los rayos UV penetran y ella se protege produciendo más melanina o pigmentos. 

Una quemadura repetida puede desencadenar cáncer de piel”

Por ello, mi consejo es que en caso de quemadura solar se acuda urgentemente a un dermatólogo o, en su defecto, a un servicio de urgencias. Un leve eritema debe manejarse aplicándose dos veces al día un crema de corticoides y además una emulsión emoliente para rehidratar la zona dañada. Así mismo, sería adecuado tomar antiinflamatorios tipo Ibuprofeno para reducir el trauma y el dolor. Es sumamente importante mentalizar al paciente de que no vuelva a exponer la zona afectada al sol hasta pasados varios meses, ya que esto incrementará las secuelas producidas a medio y largo plazo.

Posibles daños a largo plazo de la quemadura solar

Los daños a largo plazo son múltiples. Desde envejecimiento prematuro cutáneo hasta aparición de cáncer de piel.  Las zonas de piel sobre expuestas sin protección al sol se caracterizan por estar manchadas (hipo e hiperpigmentaciones), cambios de espesor y formación de telangiectasias (capilares superficiales). Afortunadamente existen tratamientos con equipos láser médicos que ayudan a corregir estas lesiones.

Cuando se producen tumores malignos debido a una sobre exposición, estos son generalmente de dos tipos: epiteliomas (básicamente espinocelular y basocelular) e incluso melanomas. es importante detectarlos precozmente ya que sus consecuencias pueden ser fatales en muchos casos. De ahí la relevancia de consultar con un especialista en dermatología ante una lesión que “no cura”, un “granito” o una rojez que no se pasa por más crema que le demos.  La cara y el escote es una de esas zonas donde suelen aparecer estas lesiones que para el paciente no tienen mayor importancia pero hay que vigilar.

Prevención del cáncer de piel

Afortunadamente, hay estudios recientes que nos indican que un peeling de ácido salicílico, glicólico o  purívico -realizado preferiblemente en un centro médico- actúan aumentando nuestras defensas para evitar así la aparición de cánceres en la piel. Es por este motivo que los dermatólogos cada vez aconsejamos más el uso diario de cremas/geles con estos ácidos, siguiendo unas pautas estrictas.

En resumen: La exposición al sol debe hacerse de forma prudente, en horas donde las radiaciones sean menos dañinas. Además, para evitar quemaduras del sol hay que protegerse siempre con crema antes de salir de casa, aunque el día esté nublado, así como renovar la protección cada 2h si se está expuesto directamente.

Tratamiento y prevención de quemadura solar

Todas las personas deben utilizar fotoprotectores”

Además, hay que acabar con la falsa creencia que dice que la gente con fototipo de piel oscura no debe protegerse de una quemadura solar. Si bien es verdad que las pieles claras corren mayor riesgo de sufrir cáncer de piel, todas las personas deben utilizar fotoprotectores. Los dermatólogos aconsejamos, según el tipo de piel, el protector más adecuado para cada una de ellas.

Además, recordamos que en caso de quemadura solar, es importante acudir siempre al dermatólogo o a un servicio de urgencias. Por supuesto, es importante no volver a exponer la lesión al sol hasta que su especialista se lo aconseje.

Otras advertencias

Así mismo, hay también estudios muy recientes y así nos lo advierte la Academia Americana de Dermatología (AAD), que las máquinas de secado de uñas de gel usadas de forma reiterada (es una radiación ultravioleta al fin y al cabo) puede desarrollar también cáncer de piel. Por este motivo, y desde que ha llegado a nuestro conocimiento, aconsejamos el uso de cremas de protección solar, antes de someterse a estos tratamientos.

disfrutar de tomar el sol con precaución

Tomar el sol con precaución: ¿por qué es tan importante utilizar crema solar?

Tomar el sol produce un bienestar y una inyección de energía extraordinarias. Sin embargo, es importante tomar el sol con precaución, ya que puede producir en la piel  quemaduras, pigmentación, fotosensibilidad e incluso reacciones alérgicas a corto plazo. Asimismo, a largo plazo, puede producir fotoenvejecimiento cutáneo y, lo que es peor,  acelerar y producir lesiones premalignas o malignas cutáneas (cáncer de piel: epiteliomas y melanomas).

Los fotoprotectores son la mejor alternativa para poder tomar el sol de forma segura, siempre y cuando se sigan las indicaciones adecuadamente.  Las cremas de protección solar, fotoprotectores o filtros solares tienen como función evitar todos estos daños producidos por las radiaciones solares.  La radiación que incide directamente en la piel es la ultravioleta (UV), pero la radiación que recibimos depende de múltiples factores: la época del año, la hora en la que nos exponemos, si hay nubes… asimismo, también afectan las radiaciones que recibimos de forma indirecta: la emitida por superficies reflectantes como nieve, hierba, arena o agua de mar.

Otro factor a tener en cuenta es el tipo de piel del individuo: en función de ello Fitzpatrick dividió a las personas en seis fototipos cutáneos: desde el 1, que no se broncea nunca y se quema siempre, al IV, que se broncea siempre y jamás se quema. Los V y VI corresponden a las razas de piel oscura, prácticamente insensibles a los efectos perniciosos solares. De este modo, las personas de piel clara (fototipos bajos) al tener menos melanina son más vulnerables a la radiación solar y precisan ser más cuidadosos con este tema.

Los  filtros solares no impiden el bronceado

Por todo ello, se ha consensuado una escala de protección con los filtros solares y es por este motivo por lo  que tienen numeraciones ascendentes según el grado de protección que aportan. El índice de protección indica la proporción de tiempo que nos preserva de quemaduras y daños actínicos. Esto significa que un filtro de 30 renovado cada 2 horas es tan eficaz como uno de 50 renovado cada 4 horas. Mi consejo es, que siempre que estemos expuestos al sol, renovemos su aplicación cada tres horas para evitar que hayan perdido efecto debido al sudor o el baño. Muy en contra de lo que la gente cree,  los  filtros solares no impiden el bronceado sino que impiden que nos quememos ante una exposición solar prolongada.

Los filtros también se clasifican en físicos o minerales y químicos (también los hay mixtos). La capacidad protectora de ambos es comparable pero, los químicos en ocasiones, son mal tolerados o desarrollan alergias en algunos individuos. Los filtros físicos o minerales por el contrario cosméticamente suelen ser menos aceptados porque actúan como pantalla opaca, sin embargo actualmente se han conseguido texturas muy fluidas y van siendo más aceptados.

¿Qué debemos buscar en un fotoprotector para tomar el sol con precaución?

Teniendo en cuenta que, para unificar criterios, la FDA ha sugirió que se considere una protección mínima para FPS de 2 a 12; moderada, de 12 a 30, y alta, a partir de 30. Se desaconseja el término “pantalla total” para evitar que el usuario se llame a engaño, pues siempre existen riesgos.

  • Factor de Protección Solar (FPS). Es el número que hace referencia al poder de reducción de los efectos de la radiación ultravioleta de un fotoprotector sobre la piel. Por lo tanto, el FPS para UVB se obtiene de la comparación entre la dosis mínima de luz necesaria para producir eritema. Para UVA, en cambio, no hay método consensuado.
  • Resistencia al agua: No es lo mismo Water Resistant que Waterproof. Según la FDA americana un producto es resistente al agua o Water Resistant si mantiene su factor de protección en la piel tras 2 inmersiones de 20 minutos, y es a prueba de agua o Waterproof cuando la mantiene después de 4 de 20 minutos.
  • Sustantividad: Es la capacidad para mantener una protección prolongada en condiciones normales de utilización. Un fotoprotector tiene buena sustantividad cuando se mantiene adherido a la piel pese a la actividad física y la sudoración.
  • Fotoestabilidad: Es la resistencia a la degradación por la luz. Deben ser estables frente a la luz ultravioleta.
  • Cosmética: Por supuesto, el fotoprotector debe resultar placentero al uso: tacto, brillo, color, y facilidad de aplicación.

Además, es importante tener en cuenta que las cremas solares pueden tener efectos adversos. Todos los grupos de filtros solares pueden producir dermatitis alérgicas, ezcemas, reacciones o urticaria por el principio activo o por los excipientes.

Mitos y leyendas del fotoprotector

Recogemos de la mano de la Doctora Guerra para la Academia Española de Dermatología y Venereología algunas de las principales leyendas y mitos del uso de fotoprotectores, y que nos ayudarán a tomar el sol con precaución:

  • Aplicar varias capas superpuestas de crema aumenta el factor de protección:Protege lo indicado, pero no multiplica el índice por aumentar la dosis.
  • Los Waterproof no pierden capacidad: No es así, pues el agua y la actividad que realicemos pueden modificar el tiempo de inmersión.
  • Abiertos pueden usarse en la temporada siguiente: Sólo en caso de que no hayan caducado y se hayan guardado en condiciones óptimas, sin haberles dado el sol o una temperatura excesiva.
  • El FPS alto impide el bronceado: Siempre pasa algo de luz que permite el bronceado, aunque tarde más, además de que éste es más persistente.
  • El bronceado de cabina y el autobronceador protegen de las primeras exposiciones: Sólo podrían hacerlo de la quemadura, pero no del envejecimiento o el cáncer. Además, los autobronceadores no protegen del sol, o como máximo un 2%.